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Turismo responsable: cuidemos el sonido de Spratt Bight

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    Redactor
  • hace 4 días
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Actualizado: hace 2 días


Spratt Bight es uno de los espacios más representativos de San Andrés. Su playa y su peatonal son escenarios de descanso, encuentro y disfrute tanto para visitantes como para la comunidad isleña. Sin embargo, el uso indiscriminado y el alquiler desmedido de parlantes en esta zona se ha convertido en una fuente de contaminación auditiva, afectando la convivencia, el entorno natural y la experiencia turística.


El sonido a altos volúmenes, especialmente en horas nocturnas y la madrugada, excede los límites permitidos de decibeles y genera impactos negativos en la salud, el descanso de las personas y la fauna costera. La contaminación auditiva es una forma de deterioro ambiental que muchas veces pasa desapercibida, pero que afecta directamente la calidad de vida y el equilibrio del destino.


Es importante recordar que, de acuerdo con la normativa vigente, el uso de parlantes y equipos de amplificación de sonido en playas y zonas públicas está prohibido cuando altera la tranquilidad y el uso adecuado del espacio. La Resolución 061 de 2019, expedida por la Corporación Coralina, esta orientada a la protección de las playas del Archipiélago, establece medidas claras para preservar estos entornos naturales, promoviendo su disfrute responsable y ordenado.



Las playas y peatonales no son espacios privados; son bienes colectivos que deben ser disfrutados con respeto. La música, cuando se usa sin control, deja de ser entretenimiento y se convierte en contaminación.


Promover un turismo responsable implica:

  • Evitar el alquiler y uso de parlantes de alta potencia en playas y peatonal.

  • Respetar los límites de ruido establecidos por la normativa ambiental.

  • Cuidar el descanso de residentes y visitantes.

  • Proteger el entorno natural y la fauna marina del impacto del ruido excesivo.


San Andrés es mucho más que rumba. Es naturaleza, cultura, tradición, bienestar y Reserva de Biosfera Seaflower. Conservar su esencia depende del compromiso de todos: visitantes, prestadores de servicios y comunidad local.


Disfrutar del destino también es saber bajar el volumen y subir el respeto. Porque cuidar el sonido de Spratt Bight es cuidar la experiencia de todos.

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